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2.11.07


Escrito por Melmoth


Nota final: 99/99
Ficha de la película:
Título: La fuente
Nacionalidad: Estados Unidos
Productor/Distribuidor: Warner Bros Pictures
Director: Darren Aronofsky
Lo mejor: Cada palabra que pueda contarse de ella es un pálido reflejo, hay que vivirla.
Lo peor: Nada que decir. Si se entiende la historia no existen defectos.
Resumen:
Poema visual y emotivo sobre la muerte, el recuerdo, la vida y el amor.

1.Introducción

Pocas veces el nacimiento del arte es un parto tranquilo, pocas veces un artista puede alcanzar su cima sin sacrificio, pocas veces una obra es un tributo a la vida, pocas veces el creer en lo que uno quiere contar vence a lo que otros quieren que cuentes, pocas veces recordamos que el dinero es sólo papel y cifras, pocas veces, muy pocas veces aparece una película en nuestras salas de la calidad de “La fuente de la vida” o (mejor aún) simplemente “La fuente”, obra y gracia de Darren Aronofsky, el genio neoyorquino que no deja de regalarnos propuestas densas, a contracorriente de la industria y que en esta ocasión a elegido abrir sus venas para que podamos ver su sangre, ver como con su dolor nos habla de la muerte y, por ende, de la vida. La fuente, vida y muerte, redención y esperanza.

2.Reparto y director

Protagonizada por su actual mujer Rachel Weisz (que a raíz del amor surgido por el director de esta película ha decidido dar un vuelco a su carrera interpretativa, abandonando el cine comercial, La momia y similares y centrándose en elegir proyectos de mayor calado como lo es “My Blue Berry Nights” primera incursión norteamericana del maestro de Oriente, Wong kar Wai) y el actor australiano de moda (Woody Allen, Aronofsky y Christopher Nolan el mismo año, directores que han depositado su confianza en este excelente intérprete) Hugh Jackman, la verdadera razón de ser de esta película es su director, Darren Aronofsky. Interesado desde siempre por la revolución visual y argumental del cine (desde su corto experimental “Protozooa”, pasando por “Pi” o “Réquiem por un sueño”) este joven talento del cine actual, decidió renunciar a todas las ofertas que le llovieron a raíz de sus dos primeras películas y arriesgar su prestigio y carrera en un proyecto imposible titulado La fuente, proyecto que ha tardado seis años en completar y que ha fracasado en taquilla y ha sido incomprendida por festivales y crítica.

Vista la película, poco de esto importa, sólo confirma la desconfianza en los juicios desdeñosos y absolutos sobre cualquier manifestación artística, para bien o para mal. Sí resulta conmovedora la infatigable determinación de su creador para dar a luz a su obra. Después de ser rechazada a mitad de rodaje cuando ya contaba con un presupuesto más que abultado y un dúo más que atractivo de estrellas para protagonizarla (Brad Pitt y Cate Blanchet), la productora dio marcha atrás y ni siquiera abonó el billete de avión destino Sydney (se lo pagó el mismo), a su director para que informara de la congelación del proyecto al grupo de cuatrocientos artistas que trabajaban desde hacía diez meses en el mismo (al parecer fue el propio Pitt quién saboteó el rodaje al vaticinar su fracaso en taquilla, no cabe duda que acertó). Por ello Aronofsky decidió disminuir la dimensión inicial de la historia y adaptarla a un presupuesto mucho más modesto (pasó de los 120 millones de dólares a unos escasos 35) al tiempo que la simultaneaba con el lanzamiento de una novela gráfica basada en el antiguo libreto. Al final se ha salido con la suya, sólo el tiempo conoce lo que su carrera pagará por este fracaso económico y gloria eterna en lo artístico.

(Continuará..)

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Posted by Publicado por Guille en 09:25
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16.10.07


Escrito por Melmoth

3.Película

Comencemos por lo fácil, las virtudes de la película. Las mismas que se mantienen constantes en toda la saga, un buen y bien elegido reparto, que aportan a los personajes el grado de credibilidad necesario para no convertirlos en meros monigotes de las secuencias más trepidante, una historia cuidada en todos sus aspectos, con un buen balance entre comedia, drama, escenas de acción y romance, un gran apartado técnico y artístico, muy buenos efectos especiales (aunque el abuso de las imágenes renderizadas por ordenador reste puntos a la credibilidad de lo que vemos en muchas escenas), gran fotografía (firmada por Bill Pope, que ya trabajó con Raimi en la segunda parte de la saga de Spiderman, en Darkman y en el cierre de su trilogía de terror “El ejército de las tinieblas”, con colores vivos y próximos a la paleta del cómic) y una emocionante y ya clásica banda sonora (aunque esta se resienta en la última entrega debido a la ausencia de su padre Danny Elfman, Christopher Young hace un buen trabajo de camaleón pero se nota la ausencia del genio, en un trabajo demasiado frío, de laboratorio), contribuyen a generar una inercia positiva que marcan una línea clara a seguir para cada nueva entrega.

Ahora vamos con aquellos aspectos que se podrían haber mejorado, que no son pocos. El primero tiene consecuencias múltiples, que marcan una pequeña (pero importante) tara a la película y es el exceso de acumulación de personajes y situaciones en el guión. Pasan demasiadas cosas y hay demasiados hilos en la historia, lo que provoca que algunos se vean desmadejados o maltratados con una escasa cuota de pantalla (los ejemplos más sangrantes son los de Venom y Gwen Stacy, casi personajes florero para ambientar la historia, cosa que no se entiende dado la obvia relevancia que, al menos el primero, deberían de tener).

El segundo serían los fallos de ritmo en el desenlace de la película, la macrosecuencia de acción que debía dejar las mandíbulas en el suelo, al acumular villanos y héroes en una lucha sin cuartel. La verdad resulta decepcionante, no por carecer de imágenes impactantes si no por estar mal contada. Se pierde el brío narrativo al intentar subir tanto el número de elementos y la escala de los mismos. Además el inserto de unas, poco afortunadas, secuencias cómicas entremedias del combate, eliminan la emoción de dicho clímax.

Por último comentar el hecho de que dos escenas en concreto, se salen del tono de lo aceptable por resultar excesivamente ridículas y casi paródicas (resultarían más lógicas en un producto del corte de “Scary Movie” que en la tercera entrega de Spiderman), rompen el ritmo del relato y nos dejan un mal sabor de boca, como si el director y su reparto pensaran que el público está dispuesto a consumir todo lo que se les de, por estúpido que sea. Pero globalmente se trata de un buen trabajo, aunque un peldaño por detrás del anterior (ya se ha firmado una cuarta parte con guión de David Koepp e idéntico equipo técnico y artístico, así que aún resta otra oportunidad para superarla). Una escena para el recuerdo, el nacimiento de Sandman, sencillamente hermoso.

4. Conclusión

Pues que nadie va a salir defraudado, la película da todo lo que se le supone que debía de dar y esos pequeños errores no emborronan el hecho de que nos encontramos ante un producto bien hurdido, de fácil consumo y que nos hará pasar un muy buen rato, aunque sin alcanzar la tensión dramática y emotiva de la segunda parte. Una reflexión final, tal vez sea el momento de asumir el riesgo e inyectar sangre nueva a esta saga, tanto en el reparto como en su realización, a veces el acomodarse crea malas costumbres y, siempre, mengua la sorpresa en el espectador con cada nueva entrega. Aunque claro más vale ”bueno” conocido que J.Jameson por conocer.
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Posted by Publicado por Guille en 08:40
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9.10.07


Escrito por Melmoth

Nota final: 80/99
Ficha de la película:
Título: Spider-Man 3
Nacionalidad: Estados Unidos
Productor/Distribuidor: Columbia Pictures
Director: Sam Raimi

Lo mejor: Terriblemente entretenida, buenas escenas de acción y un agradable tono ligero.

Lo peor: Irregular historia por sobreacumulación. Personajes desaprovechados. Un par de escenas cómicas fuera de tono.

Resumen: Cierre de trilogía que cumple, sin sorprender, con lo esperado. Nadie saldrá descontento.

“Muy buenas mis queridos fans y telearácnidos, vuestro querido trepamuros os quiere dejar un mensaje para que no os dejéis engañar por el J. Jameson de pacotilla que escribe estas líneas sobre mí. Todos sabemos que me queréis y que iréis a verme, os prometo, acción, emoción, sonrisas y lágrimas, ¡Nunca veréis nada igual hasta que decida volver dentro de unos años! ¡No faltéis a la cita! Atentamente vuestro amigo y vecino Spiderman”.

1.Introducción

Bueno después de escuchar al trepamuros, creo que todos estáis esperando que se diga: “Es una amenaza para la ciudad. Un ejemplo de perversión enmascarado para nuestros hijos. Un farsante con mallas y un hortera. Un...” En fin que tal vez la mejor forma de empezar con este megaéxito anticipado que será la tercera parte de Spiderman, sea admitiendo que, diga lo que diga esta crítica, todo el que la lea la va a ir a ver y, además, hará bien. Un turno de ruegos y preguntas.

Empezamos: “¿Cómo es, cuéntame por Dios, cóooomoooo eeeessss? Bueno pues al igual que las anteriores mantiene un buen equilibrio entre tensión dramática y... “¡Que tensión dramática ni que...! ¡La acción, la accióooooooon!!” Pues sí, pues sí la acción es impresionante de echo... “¿Y Venom? ¿Qué pasa con Venom? ¡Dímelo yaaa!” Hombre está un poco delgado para mi gusto. “¿Y es muy larga? Yo quiero que dure un millón de años por lo menos”. Unas dos horas y media. “¿Pero no es aburrida?” No, hombre no, tranquilo, te lo vas a pasar muy bien. ¿Así que es la mejor de las tres? Pueeeessss.... “¡La mejor de las tres! ¡Quiero saber más, quierooo sabeeer máaaassss!” Sigue leyendo “Pero no me cuentes nada ¿eh?” Tranquilo. No lo haré.

2.Reparto y director

El equipo de siempre, el de lujo, el de toda la vida de esta, ya, trilogía. A los mandos del timón el inclasificable y terriblemente divertido Sam Raimi, M.J. en la piel de Kirsten Dunst y Peter Parker o Tobey Maguire que es decir lo mismo, además de los viejos conocidos (James Franco como el duende verde, o nuestra querida tía May, Rosemary Harris) y los nuevos fichajes, dos en el lado de los villanos (Topher Grace como Venos y el compañero de fatigas Paul Bettany en “Entre copas” Thomas Haden Church, interpretando a un muy interesante Sandman) y una nueva incorporación femenina, como interés romántico para Peter Parker, la hermosa (y tristemente fallecida en los cómics a manos del Duende Verde en uno de los momentos más célebres del mismo, no diremos nada de lo que ocurre en su paso al celuloide) Gwen Stacy, que se gana nuestro corazón encarnada con irresistible gracia e inocencia por Bryce Dallas Howard.

De Sam Raimi poco se puede decir, salvo que el paso de los años y la llegada de la fama mundial, no han cambiado para nada su particular forma de entender el cine. Influenciado desde joven por la estética de los cartoon de la Warner, su carrera y estilo se asemeja al de otro gran cineasta de brillante éxito (y mucho mayor talento, todo sea dicho) el neozelandés Peter Jackson. Ambos cineastas se criaron en los divertidos y manieristas terrenos del gore más irónico, “Posesión Infernal” y, sobre todo, la delirante “Braindead. Tu madre se ha comido a mi perro” experiencias que los dotaron de un sentido del humor particular y de un cierto gusto por la estética recargada y el chiste fácil (mucho más presente este “defecto” si es que se le puede llamar así está en Raimi que en Jackson).

Ambos son cineastas que dominan el espectáculo de la imagen con el movimiento circense de la cámara (adoran el uso del travelling y del plano secuencia) en combinación con su portentosa capacidad creativa para crear planos inverosímiles e impactantes (la pantalla dividida en cuatro cuadrantes, uno para cada tentáculo, de Spider-Man 2 en el nacimiento del Doctor Octopus) y la rara cualidad de saber usar las escenas dramáticas con la misma soltura que las de acción y el echo de haber lanzado sus carreras al estrellato con sendas trilogías, son cualidades que hermanan a realizadores del cine de entretenimiento y espectáculo en los mejores sentidos aplicables a dichas palabras. Al contemplar el cierre de esta trilogía sobre el trepamuros más querido por el público, se puede afirmar que Sam Raimi puede estar orgulloso de su trabajo, aunque diste de ser perfecto, como veremos a continuación.
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Posted by Publicado por Guille en 11:35
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27.9.07


Escrito por Melmoth

3.Película (Análisis de las consecuencias sobre el cine como arte).

Para empezar no cuesta admitir, por lo obvio que resulta, que el apartado técnico y diseño artístico de la tercera entrega esta saga es digno de alabar. Tanto los efectos especiales (que en el desenlace de la película ofrecen imágenes de una espectacularidad innegable, apoyándose en los hombros de los genios digitales (que conforman el segundo centro tecnológico mundial, sólo por detrás de la NASA en cuanto a desarrollo informático se refiere) de la compañía fundada y propiedad de George Lucas, ILM), como la bellísima y épica banda sonora de Hansz Zimmer, pasando por otro nuevo trabajo espectacular del director de fotografías Dariusz Wolski (responsable así mismo de las bellas imágenes de las otras dos películas de la trilogía y también de películas muy hermosas en lo visual cómo lo es la estupenda, y muy infravalorada, Dark City de Alex Proyas, gran ejemplo de cómo llevar a la pantalla el género del Ciber-punk, sin tener que abusar de efectos especiales si no fiando la efectividad de la película a su historia) y un más que perfecto diseño de producción, vestuario y maquillaje, confirman la calidad de los talentos responsables de dar vida (en lo visual) al imaginario de la película.

Pero, sinceramente, teniendo en cuenta que el presupuesto de esta última entrega asciende a 300 millones de dólares, el presupuesto más abultado de toda la historia del cine (para que nos hagamos una idea rápida de lo que significa ésta cifra, cualquier entrega de “El señor de los anillos” no superó los 90) ¿Se podía exigir menos? El que estos apartados brillen a gran altura es consecuencia del poder económico que sustenta la producción y, por ello, no pueden considerarse como un mérito notable pues son fruto del dinero. Es en análisis de la historia (escrita por Ted Elliott y Terry Rossio, autores así mismo del libreto del Cofre del hombre Muerto y orquestada de manera impersonal por el siempre gris Gore Verbinski, auténtico comodín al servicio de los caprichos de la industria, cuando el deseo es el de producir una saga de éxito en el menor tiempo posible y corriendo pocos riesgos) donde encontramos los motivos que sustentan el subtítulo de este apartado y es que, ciertamente, el triunfo de una película con un argumento como éste supone un peligro manifiesto para la supervivencia del cine como vehículo para contar historias.

Lo supone porque la pareja de guionistas no ha elaborado una historia, se ha limitado a ofrecer al público lo que creen que el público desea consumir. Han afrontado ésta tarea, además, de una forma torpe y cobarde, inflando la historia con personajes y tramas paralelas que solucionan de la manera más rápida e inconsecuente. No les ha interesado en ningún momento el establecer un vínculo emocional entre los espectadores y los personajes de la película, sólo se han aprovechado de que ese vínculo existe merced al éxito obtenido por la primera parte, porque, en realidad, han concebido las dos secuelas de “La maldición de la perla Negra” como una extenuante película de casi seis horas cargada de secuencias de acción (que se encuentran completamente desaprovechadas, pues se acumulan en su segunda parte hasta saturarla y apenas se encuentran en su tercera, sin que su ausencia sea suplida, en ningún caso, con una buena historia o un tratamiento profundo de los personajes), cambios constantes en las relaciones que sostienen los personajes (hasta el extremo de que la definición independiente de la personalidad de los mismos se desdibuja, adoptando decisiones incomprensibles para el punto de partida que se nos planteó en la primera parte) y una sobrecarga de chascarrillos infantiles (que pretenden resultar humorísticos pero que no lo consiguen) para terminar de “redondear” su propuesta.

Pero es que lo realmente importante y preocupante es que consiguen que el modelo tenga éxito y no es coto privado de esta saga el vacío argumental, no, basta echar un vistazo a la cartelera para darnos cuenta de que ésta nueva pasión por las secuelas ya no lleva asociado el interés por contar una historia, si no que el interés radica en manufacturar un producto a base de imágenes e ideas sueltas, trenzadas antes por la urgencia de que el producto se encuentre disponible con la mayor brevedad en el mercado cinematográfico que por la coherencia de alcanzar una lógica satisfactoria en la narración, confiándolo todo al éxito de una ambientación de fiabilidad comprobada.

Si nos fijamos en como se orquestan los tráilers de ésta y otras producciones (Spiderman 3 o Shrek 3 resultan buenos ejemplos a añadir), el bombardeo de secuencias espectaculares es incesante, acompañados por una música ajustada a la perfección con el ritmo acelerado que tienen estos avances y la inclusión de momentos románticos y humorístico, para amenizar a la platea. Ésta estrategia promocional consigue ocultar, a base del ruido y la fascinación que provocan sus imágenes, la realidad de su escasa o inexistente historia. Spenas se nos cuentas detalles sobre el argumento que vayan más allá de la diferenciación de personajes (los héroes, los villanos, la chica, los personajes humorísticos, como si fuera una comedia del arte en el que cada personaje tiene adscrito un rol en el que sólo se altera su look visual), con el objetivo de que la grandiosidad de la secuencias se graben en la retina del espectador, generando un entusiasmo que no nace de su deseo de conocer una historia, si no al contrario de el poder contemplar tal o cual escena de acción que promete ser lo nunca visto.

Por ello, mientras el espectador siga aceptando el vacío argumental y conformándose con una batería de fuegos de artificio, los productores ejecutivos estadounidenses seguirán explotando un modelo que resulta mucho más cómodo y sencillo de realizar, porque lo único de lo que tienen que preocuparse es de la inversión inicial de capital y, sobre todo, de lograr una campaña publicitaria que resulte efectiva. Así las historias quedarán desterradas de la pantalla, al no existir el interés por parte de los estudios de apostar por la originalidad y el deseo artístico, que siempre resulta más arriesgado que la manufactura industrial de rápido y olvidable consumo.

Pero hay un riesgo en su estrategia, una cara oculta en su moneda de la suerte que acabará por ver la luz. Si el bombardeo visual se mantiene e incrementa al ritmo vertiginoso que auguran la escalada de las superproducciones sufrida durante estos últimos años, la saturación acabará por insensibilizar al espectador, que contemplará el artificio con progresivo aburrimiento pues el techo en lo espectacular se habrá alcanzado y la falta de sorpresa apagará por completo el interés en seguir acudiendo a las salas para ver más de lo mismo. En ese día, desesperados, los ávidos negociantes de este mundillo acudirán a la puerta de los cuenta cuentos que hoy desprecian y, tal vez por un azar irónico, no respondan a su llamada.

4.Conclusión (Qué podemos hacer para cambiar las cosas)

Por todo lo comentado, la llave queda en nuestras manos. Debe ser nuestra exigencia ante la mediocridad y el encubrimiento de la falta de ideas presente en el cine de consumo norteamericano, la que provoque un cambio de actitud en la producción en cadena de argumentos trillados y ya vistos, presentados, con mezquina habilidad, en un envoltorio tan llamativo como vacío. De nosotros depende que las verdaderas historias (aquellas que ofrecía antaño la gran Disney, responsable así mismo de este despropósito basado en una atracción de su parque temático, o las aventuras de arqueólogos de látigo y sombrero, de caza recompensas espaciales y princesas en apuros, de amistad entre seres de otros mundos y de la fascinación infantil por el “saber que viene después”) regresen para encandilarnos con la belleza de sus miserias y glorias. En tu mano está lector la decisión y en el dinero de tu bolsillo.
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Posted by Publicado por Guille en 23:02
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23.9.07


Escrito por Melmoth

2.Reparto y director (Análisis de los porqués económicos).

Siguiendo con el razonamiento que pretende vertebrar este análisis, no podemos sino comentar las similitudes que rigen todos estos proyectos que se alargan en el tiempo (con una periodicidad cada vez más corta en el deseo de llenar las arcas tantas veces como sea posible y con la mayor brevedad, hasta que no quede nada que exprimir de la franquicia.) Una de sus reglas básicas es establecer un reparto fijo y de uso continuo, tanto en el plano interpretativo, como técnico y artístico. Esto asegura que, caso de que la primera de las películas, que serán saga, sea un éxito, la estructura que ha triunfado no cambie y, por lo tanto, los gustos del público que compró masivamente el producto la primera vez, serán siempre satisfechos mediante la repetición de una fórmula preestablecida. Esto se consigue en base a unos contratos por dos o tres continuaciones (en esto uno no puede dejar de pensar en las similitudes entre negocios, el mundillo futbolístico por ejemplo) que ni siquiera tienen futuro asegurado.

Todo depende de los resultados económicos. Si los números son verdes habrá más y más y si son rojos todos sabemos lo que ocurre, el olvido. Pero en este juego (pase lo que pase) siempre ganan los mismos y también, siempre pagan los mismos. Nosotros, porque no hay que olvidar que, quienes permiten que este negocio funcione de la manera que está funcionando somos los espectadores que acudimos masivamente (me incluyo) ante la promesa del más grande, más alto y más fuerte. Somos los que permitimos que sigan actuando de la misma manera porque les damos la razón, así se gana mucho dinero. En el caso a analizar, Gore Verbinski, su dúo de guionistas (Terry Rossio y Ted Elliot) y su plantel de actores Keira Knigthley, Orlando Bloom, Geoffrey Rush o el verdadero “culpable” del éxito de esta saga, el genial Jhonny Deep (que finalmente ha cedido al yugo de la industria y la fama que juró rechazar) configuran el equipo perenne encargado de mantener el barco a flote.

Y no se puede decir que éste flote más alto o más bajo que en ocasiones anteriores, porque flota completamente igual que siempre, pero como el sueldo de cada integrante suma ceros con cada entrega, nadie quiere hundir el buque por muy ajadas y decrépitas que estén ya sus velas.

(Continuará en próximos días)


Posted by Publicado por Guille en 15:44
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13.9.07


Escrito por Melmoth

1. Introducción (Analizando el problema).

Hace tan sólo una semana, en la conocida página de información cinematográfica desde el punto de vista del fan, Aintitcool.com, su fundador y responsable, Harry Knowles, entrevistaba a Francis Ford Coppola. Durante dicha entrevista el director dedicó unas palabras a definir la situación actual del cine de su país y que había cambiado en la mentalidad de los empresarios que dirigen este negocio, con respecto a la edad de oro en lo artístico (y también en lo económico, a la hora de contar con abultados presupuestos para sus proyectos) que supuso la década de los setenta para realizadores de talento como él.

Sus palabras fueron las siguientes:
“La diferencia entre la actualidad y los años 70, era que los productores de Hollywood se encontraban en una etapa de bloqueo. No sabían como ganar dinero. Eso nos permitió a algunos introducirnos en su sistema y manejar grandes presupuestos, anteponiendo los objetivos artísticos a los financieros, sin que los dueños del dinero se dieran cuenta. Eso hoy ya no es posible porque han aprendido la lección. No hace falta más que contemplar la cartelera de estrenos que se nos avecina, con el 3 cómo número más repetido. Esto demuestra el poco interés en el actual Hollywood de hacer películas que se desmarquen de unas tendencias preestablecidas y que se demuestran seguras a la hora de que cuadren las cuentas.”

No es una realidad ficcional, fruto del egocentrismo de un artista resentido con la industria que le cerró las puertas a sus sueños, a poco que analicemos sus palabras nos daremos cuenta de la verdad que encierran. La estrategia económica y empresarial del actual cine para amplios mercados estadounidense es simple y eficaz, bombardeo publicitario y fidelización del espectador en base a una premisa muy sencilla, hacerle creer que lo que se le ofrece, es lo que él quiere. En otra de las críticas que lleva el mismo sello que este artículo de opinión, cometí el error de considerar que el mero hecho de lograr el entretenimiento inútil del espectador, debería bastar a la hora de no ser muy duro en el análisis y valoración de una obra que no consideraba en absoluto brillante, pero que tampoco atacaba a mis principios, provocando poco más que indiferencia (la película es Spider-man 3).

Pero la consciencia de lo que nos quieren vender desde tierras americanas han hecho reaccionar el sentido crítico latente y la sinceridad que siempre deben de ser bandera. Por ello, esta crítica no ahorrará en argumentos para intentar desvelar el instrumento financiero (y carente de todo sentido artístico) que es esqueleto, corazón y alma de esta película. Así que el análisis será doble, por un lado (y en primer lugar) abarcará esa denuncia a la codicia explícita en las palabras del realizador norteamericano sobre la situación actual de la industria del cine y luego extenderá, estableciendo lo anterior como punto de partida, el campo de estudio al significado y efectos que ocasiona este sistema, sobre el futuro artístico de las historias de la gran pantalla.

(Continuará en próximos días)


Posted by Publicado por Guille en 07:49
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